La ciudad desgastándose en cada esquina
con el roce inútil de las horas muertas.
Con el tiempo empleado en lo absurdo,
comprar jabón,
lavar una vez más esta camisa vieja,
cruzar la mirada con hombres borrachos,
y hombres cansados,
y ancianas que se agazapan
detrás de cortinas roídas.
No hay sabor amargo, dicen,
en esta sucesión de actos reflejos,
hay que dejar de mirar, dicen,
a los perros que se mueren
y gritar silencio
si el cuerpo explota
y en los dedos nacen flores
y en el vientre.
Dicen haga su último viaje con nosotros.
Dicen hoy ha caducado,
deposite este nuevo día en el contenedor gris.
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3 comentarios:
Así es un día perdido, ¿no? perdido porque ya se ha ido o porque no hemos sabido darle vida. El final es una flecha que da en el blanco.
Igual parece un (intentode)poema triste, pero pretendía ser todo lo contrario. Quise hablar de las ganas de vivir. De lo orgánico. Gracias por pasarte por aquí.
El poema te lleva hacia donde quiere. No se puede disciplinar ... Y no es un intento, no, es un poema.
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